Intereses especiales y restrictivos

Muchas personas me preguntan por qué muchos de los que estamos etiquetados con el diagnóstico de TEA (Trastornos del Espectro Autistas) tenemos intereses especiales o restringidos. La respuesta no es fácil, ni desde un punto de vista científico, ni desde un punto de vista personal. Básicamente, no se sabe específicamente por qué nos “obsesionan” ciertos campos o intereses de manera tan restrictiva.

Personalmente, creo que tiene que ver en parte con nuestra “incapacidad” de ver el «cuadro completo». Es decir, nuestra capacidad de centrarnos en pequeños detalles y averiguar todo sobre ellos y verlos con tanta claridad. Si una persona “neurotípica” (como se suele llamar a los que no tienen TEA u otros trastornos del desarrollo o alguna otra característica que lo haga “neuroatípico”) va a un museo y mira alrededor de la sala, probablemente algún cuadro capte su atención y vaya a verlo. Cuando lo vea más de cerca, será capaz de captar más detalles, pero podrá ver el cuadro en su conjunto y algunos pequeños detalles puede que se le escapen a primera vista.

Cuando yo voy a un museo, mi experiencia es bastante distinta. Entro en una sala y me agobio al ver tantos cuadros. Probablemente uno de ellos capta mi atención y me acerco a él, lo miro y al principio no soy capaz de unir todas las piezas que componen ese cuadro. Observo los detalles muy bien, muy claramente, soy capaz de distinguir muy bien los colores, de sentir las texturas, de ver las sombras y las luces, de ver pequeños fragmentos del cuadro que a muchos les pueden pasar desapercibidos y, sin embargo, me cuesta ver el cuadro en su totalidad, completo. Digamos que para eso me tendría que alejar más.

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Lo mismo me pasa con los rostros, las calles al conducir o al caminar, los bosques al hacer senderismo, y muchas otras cosas, y supongo que eso es parte de lo que se considera “visión tubular” y parte de por qué soy tan torpe. Lo bueno de los “Aspies” es que podemos integrar esas partes pequeñas que vemos con mucha exactitud en una “pintura” más grande y por eso tenemos el potencial de hacer cosas realmente extraordinarias.

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Yo creo que esto tiene mucho que ver con que de pequeños nos guste que nuestras cosas estén alineadas u “ordenadas a nuestra manera”, y esto, además, creo que está muy relacionado con nuestra rigidez mental. Necesitamos centrarnos en cosas, porque las controlamos mejor, y eso nos ayuda a sentirnos seguros en un mundo que nos parece tan caótico y sin reglas.

Uno de mis intereses especiales de pequeña era mi cuarto de juegos. Podía mirarlo por horas ordenado tal y como me gustaba y sentirme muy feliz porque el mundo estaba organizado para mí. Me encantaba imitar a los demás, ese era otro, y por eso quería ser reportera de televisión, porque era lo que más se veía en casa, la tele y los noticiarios. Otro de mis intereses especiales era leer enciclopedias, sobre todo de anatomía y de geografía y era capaz de aprenderme capítulos enteros de memoria, aunque de pequeña aún no sabía muy bien qué significaban o cómo podía integrarlos dentro de mi mundo. También podía cantar canciones en muchos idiomas y, al ver tantas series en versión original y escuchar tantas canciones y buscar su significado, descubrí a los nueve años que había aprendido a entender el inglés completamente sola.

Cuando fui creciendo, mis intereses eran las series de televisión. Con ellas aprendí muchas de las normas sociales, pero también eran demasiado rígidas para compararse con la vida y el mundo real, aún no estaba preparada para ellos. Siempre tuve el interés por Egipto, Mesopotamia y las civilizaciones antiguas y siempre me gustó pintar, dibujar en vez de hablar (aunque siempre fui una gran conversadora, sobre todo de temas bastante comprometidos para una niña), y llenaba cuadernos y cuadernos, creo que esto ayudó mucho a que no fuese tan rígida mentalmente. Pero mis dibujos siempre eran diferentes, empezaba por donde los demás decían que no tenía que empezar, aunque para mí fuese lógico.

Muchos dicen que hoy en día no parezco “Aspie” y tienen razón. No lo parezco. Mi diagnóstico fue muy difícil, fue decisivo el testimonio de mi niñez por parte de mi madre, y por eso pienso que hay tantas mujeres sin diagnosticar. Lo que más ayudó (y perjudicó, a la vez) fue mi interés especial por “ser normal”. Observé y analicé por años el comportamiento de las personas para ser popular (como en las series de televisión de moda). Luché por quitarme las gafas y ponerme unas lentillas rígidas que me dolían muchísimo y perdía y rompía y me rasgaban los ojos, por ser buena en un deporte (cosa que me era casi imposible por mi torpeza y mis problemas de visión), por arreglarme el cabello cada día a sabiendas de que mi sensibilidad iba a ocasionarme mucho dolor en el proceso y a usar ropa que no iba conmigo y que era un poco incómoda (aunque para eso siempre fui un poco rebelde y llevaba lo que más cómodo me parecía de lo que era socialmente aceptable). Todo esto a expensas de ser yo misma, porque ese era mi interés especial, y por ello aún no me acepto como soy.

Recuerden que sus hijos (o ustedes mismos) “especiales” lo son, y ya está. Querer cambiar es un error si no nos hemos aceptado; querer integrarse es otra cosa totalmente distinta, es poder encontrarnos la sociedad y nosotros en una parte del camino intermedia.

Esos intereses que parecen tan restrictivos podrán, a lo mejor, darle un trabajo a la persona que los tiene. Flexibilizar no es una opción, es un deber, pero cambiar por cambiar es un error. Asegúrense de que la persona “Aspie” o TEA que conocen se sienta amada y repetada tal y como es y sepa que su condición de “especial” no le impide tener una vida plena y feliz, conociendo tanto sus virtudes, como sus limitaciones. Es por esto, entre otras cosas, que una detección temprana es tan importante.

Y recuerden: sus hijos pueden ser genios, pueden hablar tres idiomas, pueden saberlo todo sobre dinosaurios y los presidentes de sus países o las capitales del mundo, pero lo más importante es que sean felices, no que demuestren sus capacidades solo para ocultar sus déficits. Todas las personas tenemos cosas buenas y malas, y tenemos que aceptarlas. Lo mismo pasa con nosotros.

Que tengan una semana genial,

Asperchica

5 comentarios en “Intereses especiales y restrictivos

  1. Hola, superlara, gracias por tratar de contarnos cómo se ve la vida con tus ojos, y por qué eso no es malo sino diferente. Esa idea es la que siempre encuentro en tus textos, y la que quisiera que todo el mundo comprendiera.
    Estoy leyendo mucho últimamente acerca de los TEA, y lo que todavía no logro comprender (ni yo ni nadie a ciencia cierta) es por qué, por qué

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  2. ….
    por qué aparecen ambas cosas en las personas con TEA, intereses especiales y dificultades en las relaciones sociales, cuando aparentemente no tienen nada que ver.
    Yo soy una persona sin ningún diagnóstico (no voy a decir que neurotípica!) pero con problemas para entender las situaciones sociales e integrarme en ellas. Y también siento frecuentemente que el mundo es como un torbellino de estímulos que me sobrecarga. Y mis intereses, aunque no son restrictivos, son casi obsesivos. Desde el punto de vista de mi propia experiencia,…. a menudo me he sentido “más viva” que la mayoría de la gente. Porque me emocionan los colores del cielo, la música, la poesía, y siento que tengo que detener lo que esté haciendo para ver las nubes, o escuchar cierto pasaje de una canción con todo su esplendor. Porque cuando estoy metida en algo que me gusta pueden pasar horas sin darme cuenta… También me apasionan las conversaciones profundas con otras mentes sensibles acerca de cosas que de verdad importan, o que de verdad tocan el alma. Y creo que es por eso por lo que me incomoda tener conversaciones o encuentros superficiales, y por lo que me cuesta conectar con gente a la que parece no entusiasmarle nada.

    ¿Podría esto encajar de alguna manera con todo lo que nos has contado?

    ¡Sigue escribiendo, no te detengas, Asperchica!

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    1. Creo que los intereses restrictivos y los déficits sociales pueden tener alguna relación, pero esto ya es una apreciación personal, y no está contrastada con ningún estudio.
      Si tú ves la parte, y no ves el todo, aprendes todo sobre la parte y te es difícil integrarla en el todo. Las relaciones sociales para mí han llegado a ser más que simplemente instrumentales a través de mucha reflexión y práctica.
      Las conversaciones superfluas son importantes en las relaciones sociales porque son el lubricante social que permite establecer contactos más profundos y relacionarse a otros niveles. También es cierto que hay mucha gente que rechaza las conversaciones banales porque no les encuentran utilidad o provecho, o no las ven enriquecedoras, pero evolutivamente yo creo que demuestran su utilidad.
      No podemos tener relaciones íntimas con todos los miembros de nuestro entorno, y, sin embargo, necesitamos relacionarnos con todo el entorno para poder sobrevivir. Las conversaciones de día a día nos permiten estar en contacto con miembros de nuestro entorno que, llegado un momento, pueden ser decisivos (o podían serlo) para nuestra experiencia vital y supervivencia, y no sólo estar en contacto con los más afines a nosotros, con los que sí podemos intimar más.
      Las personas como yo rechazan estas relaciones superfluas porque creen que no les aportan, pero sólo están viendo una parte del cuadro. También es verdad que tener conversaciones banales te quita tiempo y energía, y si no nos interesa el tema, probablemente no le dediquemos mucho, porque la sobreestimulación a la que estamos sometidos ya nos cansa bastante.
      Yo intento integrar todas las características de mi síndrome porque creo que tienen conexión y no son resultados de causas aisladas. Cómo pueden serlo si hay un número considerable de personas que me consta comparten estos rasgos míos?
      Espero que esta elaboración le sirva a alguien para algo algún día y no lo encuentre un total disparate. Yo no puedo esperar a enterarme de más estudios, y participar en algunos ya que estoy, para poder entender e integrar mejor todas las características de los TEA. 🙂

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  3. Me encanta cómo escribes y lo que escribes… Te escuché en las Jornadas Asperger y me encantó cómo hablaste y lo que hablaste.

    Gracias por visibilizar, iluminar, compartir y luchar.

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